CONSERVACIÓN DE SEMILLAS


La conservación de semillas ha sido siempre algo habitual entre los granjeros, en el pasado ya tenían sus propios métodos para conservar las simientes y utilizarlas en los siguientes años. En la actualidad los propósitos de la conservación se han ampliado, ahora principalmente se recolectan las semillas de las especies en extinción para intentar evitar que desaparezcan definitivamente. También se recogen las semillas de especies endémicas para futuras restauraciones, ya que el impacto de las actividades humanas en el medio ambiente han reducido la abundancia y distribución de muchas especies.


Hay dos métodos fundamentales de conservación:

  • In-situ: se realiza principalmente en reservas y parques nacionales. Es una herramienta fundamental para la conservación ya que protege ecosistemas completos en los que las diferentes especies interactúan y dependen las unas de las otras para su supervivencia y desarrollo. Sin embargo, aunque estas especies se encuentren en áreas protegidas son vulnerables a los efectos de la inestabilidad política y los desastres naturales.
  • Ex-situ: la conservación de semillas puede ser una actividad complementaria a otros tipos de conservación y tiene algunos usos muy interesantes. Principalmente es una forma muy eficiente de conservar especies individuales de plantas; las semillas ocupan muy poco espacio y necesitan muy poca atención. Además las colecciones de semillas representan una fuente esencial para la investigación. Pero la conservación ex-situ no es sólo un método de conservación de semillas; en los bancos de germoplasma se conservan también esporas, tejidos…

Después de almacenar estos elementos un protocolo de crecimiento se pone en marcha para que incluso muchos años después estas especies puedan ser reintroducidas en su localización original evitando la extinción.

© ENSCONET. European Native Seed Conservation Network